Protección de la API de login
El credential stuffing no rompe tu criptografía: usa contraseñas que ya son válidas en otro sitio. La defensa no está en la contraseña, sino en decidir qué cliente puede siquiera hablar con tu endpoint de login.
El atacante parte de una lista de pares usuario/contraseña filtrados de otro servicio y los prueba automáticamente contra tu API de login. No adivina nada: se apoya en que una parte de tus usuarios reutiliza contraseñas. Por eso funciona incluso con una política de contraseñas exigente.
Según el informe de Okta The State of Secure Identity 2023, uno de cada cuatro inicios de sesión analizados era un ataque de este tipo. La proporción sube en banca, fintech y comercio electrónico, donde una cuenta válida tiene valor inmediato.
El coste no aparece solo cuando el atacante acierta. Cada intento consume capacidad de tu backend y, si tu flujo envía un OTP antes de validar el origen, también SMS reales que pagas tú.
Los tres controles clásicos comparten el mismo punto débil: deciden a posteriori, sobre señales que el atacante puede manipular.
Con mTLS el servidor exige que el cliente presente su propio certificado durante el handshake TLS. Si no lo tiene, o no está firmado por tu cadena de CA, la conexión no llega a establecerse: tu aplicación nunca ve la petición.
Aplicado a móvil, eso significa que solo las instalaciones registradas de tu app pueden hablar con el endpoint de login. Un script, un cliente HTTP genérico o una copia recompilada de la app carecen de ese certificado, y ningún volumen de credenciales filtradas les sirve de nada.
Para el usuario legítimo el cambio es invisible: no hay casilla que marcar ni paso adicional. El coste se traslada íntegramente al atacante.
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